El Estrecho de Ormuz vuelve a convertirse en el epicentro de la tensión geopolítica global. El reciente ataque al granelero tailandés Mayuree Naree es solo el episodio más reciente de una crisis que ya está afectando directamente al transporte marítimo internacional.
Desde el inicio de la escalada militar el 28 de febrero de 2026, al menos 14 buques comerciales han sido alcanzados o dañados en incidentes en la región, según reportes de seguridad marítima y agencias internacionales.
Este corredor marítimo —por donde normalmente circula alrededor del 20 % del petróleo mundial y una parte significativa del gas natural licuado (GNL)— se encuentra hoy en uno de los momentos más delicados para la navegación comercial en décadas.
El ataque al Mayuree Naree se produce en un contexto en el que navieras globales, aseguradoras marítimas y autoridades navales están revisando continuamente sus evaluaciones de riesgo para operar en el Golfo Pérsico.
Ataques a buques comerciales se multiplican
El incidente más reciente ocurrió cuando el buque tailandés Mayuree Naree fue alcanzado por proyectiles a unas 11 millas náuticas al norte de Omán, provocando un incendio a bordo
De los 23 tripulantes, 20 fueron rescatados por la Marina de Omán, mientras continúan las operaciones de búsqueda para localizar a tres marinos desaparecidos.
En la misma jornada también resultaron alcanzados otros buques comerciales, entre ellos el portacontenedores ONE Majesty y el carguero Star Gwyneth, lo que confirma el aumento del riesgo para el tráfico marítimo en la zona.
Las autoridades marítimas internacionales han respondido con nuevas alertas de navegación. El United Kingdom Maritime Trade Operations (UKMTO) emitió un aviso instando a todos los buques que transiten por el área a extremar las precauciones y reportar cualquier actividad sospechosa.
Este tipo de advertencias son habituales cuando la región entra en un escenario de riesgo marítimo elevado o potencial zona de guerra.
Spoofing, vigilancia naval y guerra electrónica en el Golfo
Además del riesgo directo de ataques, la seguridad marítima enfrenta un fenómeno creciente: el spoofing de señales AIS y GPS.
Diversos centros de monitoreo marítimo han reportado interferencias electrónicas que generan posiciones falsas de buques en los radares, creando la ilusión de tráfico inexistente o desplazando artificialmente la ubicación real de los barcos.
Según reportó El Economista, varios buques han experimentado alteraciones en sus señales GPS en el Estrecho de Ormuz, generando posiciones falsas en los sistemas de navegación.
En el contexto actual del Golfo Pérsico, estas prácticas pueden:
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ocultar movimientos militares
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confundir sistemas de tráfico marítimo
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dificultar operaciones de escolta naval
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aumentar el riesgo de colisiones o errores de navegación
Ante esta situación, varias armadas y centros de seguridad marítima han intensificado su presencia en la región para proteger las rutas comerciales y monitorear posibles amenazas.
Navieras globales suspenden tránsitos por Ormuz
El deterioro del entorno de seguridad ya ha provocado decisiones operativas importantes en la industria.
A finales de febrero de 2026, algunas de las principales navieras del mundo comenzaron a suspender o limitar sus tránsitos por el Estrecho de Ormuz, incluyendo:
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Maersk
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MSC
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Hapag-Lloyd
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ONE (Ocean Network Express)
Estas compañías anunciaron la suspensión temporal de reservas o el desvío de servicios hacia rutas alternativas, priorizando la seguridad de tripulaciones y carga.
En algunos casos, las rutas se están desviando por el Cabo de Buena Esperanza, lo que puede añadir entre 10 y 15 días adicionales a los tiempos de tránsito en rutas Asia–Europa.
Qué países siguen dependiendo del paso por Ormuz
A pesar del riesgo, varios países no pueden renunciar fácilmente al tránsito por Ormuz, debido a su dependencia energética.
Entre los más expuestos se encuentran:
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China
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India
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Japón
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Corea del Sur
En algunos casos, más del 70 % del petróleo importado proviene de Oriente Medio, lo que obliga a estos países a seguir monitoreando el tránsito marítimo a pesar de la escalada militar.
De hecho, reportes recientes indican que algunos buques han intentado cruzar el estrecho identificándose como propiedad china, en un intento de evitar restricciones o ataques.
Impacto inmediato en el sector marítimo y asegurador
Cada incidente en el Estrecho de Ormuz genera repercusiones inmediatas para el sector logístico y asegurador.
Entre los efectos más relevantes se encuentran:
Incremento en las primas de seguro de riesgo de guerra
Las primas de War Risk Insurance para transitar por la zona han aumentado significativamente en cuestión de días, elevando los costos de cada tránsito en cientos de miles de dólares para grandes buques tanque.
Mayor presencia naval y posibles escoltas militares
Ante la escalada, gobiernos y fuerzas navales están evaluando opciones para mantener abiertas las rutas comerciales.
Entre ellas:
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patrullaje militar en corredores marítimos
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convoyes escoltados para buques comerciales
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coordinación con centros de seguridad marítima
Incluso se ha mencionado la posibilidad de que Estados Unidos proporcione escoltas navales para buques comerciales si el conflicto continúa escalando.
Incremento del riesgo operativo para operadores logísticos
Para importadores, exportadores y operadores logísticos, los riesgos actuales incluyen:
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retrasos en tránsito
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desviaciones de rutas
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incremento de costos de combustible
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interrupciones en cadenas de suministro
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volatilidad en mercados energéticos
En un escenario donde más de 150 buques han llegado a fondear cerca del estrecho para evitar el tránsito, el impacto en la logística global puede escalar rápidamente si la crisis se prolonga.
La logística global frente a uno de sus puntos más sensibles
El Estrecho de Ormuz es uno de los principales “chokepoints” del comercio mundial. Cualquier interrupción prolongada puede afectar no solo el transporte marítimo, sino también mercados energéticos, costos logísticos y la estabilidad de las cadenas de suministro globales.
Mientras la situación evoluciona, la industria marítima continúa monitoreando de cerca cada desarrollo en la región.
Para empresas que dependen del comercio internacional, el mensaje es claro:
los riesgos geopolíticos ya no son un escenario remoto, sino una variable que debe integrarse activamente en la gestión logística.
International Container Insurance (ICI) continuará monitoreando la evolución de la crisis en el Estrecho de Ormuz y su impacto en la logística global, compartiendo actualizaciones relevantes para operadores logísticos, freight forwarders e importadores que dependen del transporte marítimo internacional.
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